Doctrina Donroe: el colapso del orden internacional

La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará inscrita en los libros de historia no como un ejemplo de defensa de la democracia, sino como la vigencia más brutal del derecho del más fuerte: Estados Unidos ejecutó una operación militar, bautizada por algunos medios como Operación Determinación Absoluta, para capturar y extraer al presidente venezolano Nicolás Maduro de su propio país y llevarlo a Nueva York bajo cargos criminales. 

Explosiones retumbaron en Caracas; más de 150 aeronaves estadounidenses tomaron control del espacio aéreo, bombardearon bases estratégicas y, en menos de 30 minutos, las fuerzas especiales Delta Force y unidades de aviación irrumpieron en el complejo presidencial capturando a Maduro y a su esposa. 

Al día siguiente, Trump no solo anunció el arresto de Maduro; también aseguró que Washington “controlará” la transición en Venezuela y supervisará el petróleo. 

Eso no es una operación de “seguridad nacional”. Eso es un golpe de Estado respaldado por poderío militar y blindado con retórica de justicia penal internacional.

Violación Explícita del Derecho Internacional

Desde 1945, después de las dos guerras mundiales, los países acordaron un principio fundamental: la soberanía de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza salvo en legítima defensa o mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.

Lo que Estados Unidos hizo en Venezuela no tiene mandato del Consejo de Seguridad, no fue una respuesta a un ataque y no hay evidencia de que Maduro representara una amenaza armada inminente contra EE. UU. Expertos en derecho internacional lo han llamado una clara violación de la Carta de la ONU, un acto que erosiona décadas de normas que supuestamente protegen al mundo del poder unilateral de un Estado sobre otro. 

Organizaciones como Amnistía Internacional y gobiernos de varias naciones han señalado que esta intervención podría ser una violación del derecho internacional y un peligroso precedente para los derechos humanos y para el orden global. 

Esto no es teoría: es práctica imperial. Y se disfraza con justificaciones recicladas: lucha antidrogas, defensa de la democracia o seguridad hemisférica. Realidad: control geoestratégico y acceso a recursos (como el petróleo venezolano) siguen siendo los motivos más evidentes. 

Crítica a Trump y a la Doctrina de Washington

Donald Trump y su administración no solo violaron normas internacionales, sino también la constitución de los Estados Unidos, al lanzar una guerra sin autorización clara del Congreso contraviniendo los límites de los poderes ejecutivos sobre declarar guerra. 

Y no nos engañemos: no fue un error de cálculo. Fue un acto deliberado de proyección de poder, envuelto en eslóganes de “seguridad nacional” que hoy suenan igual que los de tantas intervenciones estadounidenses en América Latina: Guerras que se justifican con palabras y se sostienen con balas.

Política Interna: Trump y las Elecciones de Medio Término

Si algo debería quedar claro después de lo ocurrido en Venezuela es que este presidente dos veces juzgado por acciones que socavan el sistema político no puede ser el árbitro de la legalidad internacional ni de la moral republicana.

En noviembre de 2026, cuando los estadounidenses vayan a las urnas para elegir al Congreso, la captura ilegal de un jefe de Estado extranjero debe ser uno de los temas principales.

Si los republicanos pierden el control de una o ambas cámaras, no será solo un castigo electoral: será una señal de que el pueblo estadounidense rechaza que su país regrese a las viejas prácticas imperialistas sin rendición de cuentas. En ese escenario, un proceso de impeachment contra Trump —por abuso de poder y violación de la Constitución dejará de ser una fantasía retórica y se volverá un mandato moral para preservar la institucionalidad democrática.

Y que nadie se engañe: defender el derecho internacional no es una postura ideológica tibia es proteger un mínimo de orden que evita que el mundo vuelva a la ley del más fuerte. Trump debería enfrentarse a la justicia política y legal por haber convertido otra vez al hemisferio occidental en el patio trasero donde las superpotencias deciden con misiles y no bajo las reglas del derecho internacional el mundo se acerca cada ves más a un eventual guerra nuclear y a su destrucción fatal y las potencias en decadencia y las emergentes deben deponer ese enorme riesgo para la humanidad y civilización misma no cabe duda que la gran nueva guerra mundial ya está entre nosotros la pregunta es cuándo será declarada abiertamente.

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