El radar está dañado

En mis cuarenta años de vida y casi 20 volando en aerolíneas comerciales nunca había tenido el percance de la cancelación de un vuelo, justo el día que debía llegar a una hora determinada por compromisos establecidos. Justo ese día, llegó a mi buzón de correo electrónico un mensaje de la aerolínea Avianca comunicándome que el vuelo que debía partir a las 2 de la tarde con destino  a Santa Marta estaba cancelado, reprogramado para las 6:22 sin más explicaciones. Es la ley que cobija a las aerolíneas, en las que nunca pierden pero el consumidor debe adaptarse a los cambios y caprichos que puedan tener desde el servicio de transporte aéreo.

He tenido que cancelar viajes y por lo tanto perder el vuelo lo que conlleva en un país como el nuestro perder el dinero de la compra del tiquete, las aerolíneas por ley están obligadas a reintegrar el dinero de las tasas aeroportuarias pero el dinero que les pagas a ellos queda en su poder. No existe una ley que favorezca al pasajero pero si a las aerolíneas. 

Las demoras que se presentan en la operación aeroportuaria y que se pueden dar por distintos factores incluyendo el clima son pagadas y asumidas por el pasajero, las aerolíneas nunca pierden. En estos días y producto de una operación antigua en los radares de información, el aeropuerto el dorado en Bogotá se vio afectado por el daño del radar, lo que a las aerolíneas les ayudó a cancelar una cantidad impresionante de vuelos, con tan mala suerte en la lotería que me tocó a mi. Todo porque el radar está dañado.

En este país lleno de problemas en el que terminamos peleando entre izquierda y derecha, entre quienes se dicen petristas y uribistas no se ve solución real a los problemas del ciudadano de a pie. Tal vez por eso los políticos que se toman el poder y hacen lo que les da la gana, capaces de reformar el sistema a su antojo y favorecer a sus amigos, montese quien se monte, finalmente el trono de hierro en nuestro país puede pasar de las familias tradicionales a los que hoy se dicen llamar cambio, finalmente sigue siendo lo mismo y el mismo problema con el que convivimos.

El radar está dañado y no hay nada que hacer, en este caso solo esperar que el vuelo que Avianca programó luego de la cancelación con más de 4 horas de retraso con respecto a mi itinerario original se diera. Colombia el país en el que hacen de todo con el personaje de a pie, en las épocas de antes y las de ahora.

Perlas

Esta columna la escribo sentado en la sala de espera del aeropuerto el dorado, esperando el vuelo que me lleve a Santa Marta… El radar está dañado y Avianca lo sabe.

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