Las elecciones del 8 de marzo aún no concluyen del todo. Mientras continúan los escrutinios y el Pacto Histórico sigue recuperando curules tanto en Senado como en Cámara, ya es posible hacer algunas lecturas políticas a partir de los resultados del preconteo.
Si nos atenemos estrictamente al orden cuantitativo en la elección a la Cámara de Representantes por el Magdalena, el panorama es claro: el Partido Liberal encabeza la votación, seguido por el Centro Democrático; luego aparece el Pacto Histórico y, finalmente, la Coalición Demócrata Amplia por la Paz y el Partido Conservador.
Sin embargo, la política no puede analizarse únicamente desde los números. Cuando se observa el comportamiento sociológico del voto de los y las magdalenenses, emerge otra realidad: el Pacto Histórico irrumpe como la principal Fuerza de la Ciudadanía Libre en el departamento.
Los 88.526 votos obtenidos por su lista no son un dato menor. Representan cerca del 89 % de los votos que eligieron a quienes integraron esa lista en la consulta del 26 de octubre de 2025. Esto indica que el respaldo ciudadano no estuvo atado exclusivamente a nombres propios, sino a la confianza en lo que el proyecto político representa.
Ese es, quizás, el rasgo distintivo frente a otros partidos. Mientras muchas colectividades siguen funcionando como colchas de retazos electorales (alianzas circunstanciales que se juntan en cada elección para medir fuerzas individuales), el Pacto Histórico ha logrado algo distinto: una apuesta colectiva que convoca alrededor de una idea política común.
La llamada “debacle naranja”, por su parte, merece un análisis aparte. Lo ocurrido con ese sector político requiere una reflexión más profunda que abordaré en otro momento. No obstante, es evidente que sin la apertura democrática que impulsó Fuerza Ciudadana en Santa Marta y en el Magdalena durante los últimos años, el debate político departamental tendría hoy un escenario muy diferente.
Lo que viene ahora es, sin duda, el mayor desafío. El Pacto Histórico y las credenciales magdalenenses que llegan al Senado y a la Cámara tienen la responsabilidad de demostrar que este resultado no es un episodio pasajero. La primera tarea es clara: demostrar que no somos aves de paso.




