ALTO COSTO AMBIENTAL

El costo ambiental que estamos pagando los colombianos por los múltiples retrasos que presentan los proyectos de conexión energética es incalculable. La falta de voluntad y apoyo por parte de las entidades encargadas de los trámites ambientales está frenado la producción de energías renovables no convencionales en el país. Otro palo en la rueda para la Transición Energética, que se empantana cada vez más.

Siempre hemos tenido claro que si queremos alcanzar la masificación de las energías renovables en Colombia, hay que trabajar sin descanso en el mejoramiento de la infraestructura de conexión energética y sus procesos. Sin embargo, y a pesar de la manifiesta intención del Gobierno, de promover una transición justa, persisten las fallas en los procesos actuales, principalmente por la alta burocracia de entidades del sector, que con su parsimonia y trabas están ocasionando un fuerte impacto ambiental y económico para los colombianos.

Los retrasos en la entrega de licencias ambientales de proyectos que son urgentes para el país como las líneas de transmisión Chivor-Chivor II-Norte-Bacatá y Sogamoso-Norte-Nueva Esperanza, tienen en riesgo el suministro energético de Bogotá, así lo confirma el Consejo Nacional de Operación del sector eléctrico (CNO) que alertó al Ministerio de Ambiente, acerca del peligro que corre Bogotá de experimentar grandes apagones para 2025, debido al retraso en estas obras que son clave para el suministro de energía de la capital.

Por falta de capacidad de transmisión no se han podido conectar al sistema, más de 14.000 nuevos usuarios residenciales. Es así que desde mayo de 2023 TermoZipa se encuentra generando, emitiendo en promedio 90.000 toneladas de CO2 al mes, toda una paradoja. Ni hablar de la línea Colectora, una de las megaobras claves para la conexión de parques solares y eólicos, cuyo retraso genera incertidumbre en proyectos que aportarán cerca de 10% de la demanda de energía eléctrica de Colombia.

Mientras aumentan las solicitudes de conexión de proyectos de generación al Sistema Interconectado Nacional (SIN) y no se dan soluciones, las empresas colombianas ganan subastas, en países vecinos como Brasil y Perú, para construir miles de kilómetros de líneas de transmisión y subestaciones que los acercarán más al progreso y desarrollo renovable. Estamos presenciando como se van al traste los compromisos de descarbonización y eficiencia energética asumidos por el Gobierno.

Esperamos que los anuncios realizados por Rodrigo Negrete, director de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) en el Green Energy Summit de IN-VR, sobre reducir los plazos de respuesta a las solicitudes de licencia ambiental, pasen del dicho a los hechos. Es importante que las entidades encargadas trabajen de la mano con los ministerios, el sector y las comunidades, para eliminar este cuello de botella.

Con los riesgos de apagones a la vuelta de la esquina, hoy más que nunca se hace urgente destrabar las obras, que tienen como propósito fortalecer y ampliar la infraestructura de generación, para así reducir las emisiones, tener una mayor confiabilidad en el sistema y disminuir los altos precios que pagan los usuarios en sus recibos de energía.

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